Tipos de melasma y cómo tratarlos

melasma

Existen dos tipos de melasma; el dérmico y el epidérmico. Estos se determinan mediante una lámpara de Wood empleada por un dermatólogo. El melasma dérmico afecta el interior de la piel, mientras que el epidérmico se encuentra en la capa más superficial de la piel. Ambos presentan manchas oscuras visibles, pero es importante determinar qué tipo de melasma es para dar con el tratamiento indicado. 

Cualquiera de los dos tipos de melasma puede afectar a cualquier persona, y esto se aclara ya que se cree que es únicamente una afección en mujeres. Pues, aunque sí hay más factores de riesgo que se presentan en mujeres, no se miente al afirmar que el mayor factor de riesgo es uno universal: la exposición solar. 

Para prevenirlo lo más recomendado es utilizar un protector solar con factor de protección +50 o superior y para tratarlo existen tratamientos como la exfoliación química, microagujas y peeling. Es importante determinar el tipo de piel para saber cuál es el tratamiento ideal, pues se trata de disminuir el tamaño y la tonalidad de las manchas y no de afectar más la piel con un procedimiento no apto. 

El cuidado de la piel luego del tratamiento debe ser el mismo que se recomienda para evitar la aparición de estas manchas oscuras, es decir, proteger la piel para evitar el desarrollo del melasma y que se pueda mantener un excelente resultado, igualmente la aplicación del bloqueador solar, incluso si no se expone la piel a un sol muy intenso, ya que tendemos a pensar que el sol es inofensivo peor nuestra piel lo percibe diferente. 

Se puede presentar inflamación o descomposición de la barrera dérmica y por eso las recomendaciones de cuidado, pues no es recomendable generar un nuevo tratamiento por un mal cuidado de los resultados. 

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